Agosto 06, 2008Por: Vicente G. Categoria: Bitácora
El próximo 29 de agosto se estrena en nuestro país U2 3D, la película que Bono y compañía grabaron en tercera dimensión de su Vertigo Tour, el cual piso Latinoamérica y muchas de las escenas son de lo que sucedió en México.
Cuentán las reseñas (U2 presento el film en el festival de Cine de Cannes) que las imagenes son sorprendentes; las cámaras vuelán por las cabezas de los fans, el show casi se puede tocar al igual que Bono, quien en un momento parece asomarse fuera de la pantalla para cantar al oído al espectador.
Recuerdo bien el concierto de U2 en el Estadio Azteca y la verdad me gusto con todo y la deficiencia del sonido y que su servidor no sea tan fan de los irlandeses.
Aún así, el show fue bueno en tecnología, colores, iluminación, el constante uso de la proyección de frases y banderas. Además, erá el regreso de una banda (quéramos o no) legendaria a nuestro país.
A la entrada de aquél show, se podía leer una leyenda en la que todos los que acudímos al concierto dimos (quisiéramos o no) la autorización para que se utilizarán las imagenes como al grupo le interesara.
Algunas de las rolitas que se incluyén en la película en 3D son “Vertigo”, “Beautiful Day”, “Sunday Bloody Sunday”, “Miss Sarajevo”, “The Fly” y “With or Without You”.
Eso si, recomiendo ver U2 3D en Cinépolis, en alguna de sus seis pantallas digitales o las pantallas IMAX, porque la cadena si cuenta con la tecnología necesaria para admirar en su totalidad la película como U2 la diseño. Si quiere conocer un poco más de lo que hablo consulte.
Los semáforos anunciaron la luz roja, corrió entre los autos con su cajita entre las manos: chicles, chocolates, cigarros, paletas, chamoys, pastillas. La gente lo miraba llena de asombro, que luego devenía en culposa indiferencia:
Caray, qué harña un niño de su edad vendiendo en la calle, sin zapatos, mugroso, dónde estarán sus padres, qué calamidad… (qué miedo).
Él los miraba también con asombro, pero uno muy diferente, marcado por la naturalidad de su pobreza y de su infancia, una infancia huérfana de afectos e ilusiones, aferrada al “día a día” producto de la necesidad.
Tenía que acabar de vender los dulces a más tardar a las 6 de la tarde, pués vendría el “Tío Luis” a cobrar cuentas. El castigo sería como siempre una paliza aleccionadora. Por ello continuaba caminando de un lado a otro, ante la indiferencia colectiva. Pez en un mar de autos veloces, habitante anónimo de una gigantesa ciudad de cualquier país del tercer mundo.
Lo primero que me dijeron a mi llegada a España fue: “Eres de la tierra del Chavo y del Chapulín colorado, qué chistosos son”.
Dije, bueno, es normal. Los personajes de Roberto Gómez Bolaños son famosos en el mundo.
Pero después de que el jodido español (el número 20) te dice lo mismo o cosas como “No contaban con mi astucia”, acabas odiando a Chespirito.
¿Acaso no conocen otra cosa de México más allá del Chavo y el Chapulín? ¿Qué imagen de México tienen?
Los mexicanos somos mucho más allá de los tontos y aburridos personajes de Chespirito, mucho más que el guacamole, el mariachi y el tequila.
Tenemos años de cultura, grandes artistas, escritores, pintores, y los españoles ¿sólo conocen de México a Chespirito?, Joder, como dicen ellos.
Madrid. España. Fueron seis semanas de ruta entre Panamá y España. Ríos, lluvia, el sol y el polvo no tuvieron piedad de nuestras queridas “alimañas” que pasaron de todo: diarreas, fiebres, hambre, golpes de todo tipo, esguinces y un sin fin de heridas, digamos de “guerra”, pero al final los chicos de la Ruta Quetzal BBVA superaron el reto.
El fin de semana los ruteros se despidieron en Madrid con lagrimas y la promesa de que algún día se encontraran en el mundo, pues la amistada que nació en el campamento es para siempre, por lo menos es el sueño.
Parejitas que se hicieron en la ruta no quieren separarse, jovencitos que no pueden contener las lágrimas, las niñas que no se sueltan; las fotos del recuerdo, besos y la firma en cada una de las banderas de sus países será su más grande souvenir.
Cada uno de los expedicionarios lleva el orgullo de haber podido superar cada uno de los retos que Miguel de la Quadra y compañía les pusieron y que créanme no fueron nada sencillos, pero eso si inolvidables.
En estos días, los ruteros aprendieron valores como la amistad, el trabajo en equipo, la humildad y sobre todo acabaron siendo mejores seres humanos.
Fue un adiós duro para todos, pero la aventura no acaba aquí, de hecho apenas comienza el reto más grande que es vivir en este mundo. Adiós alimañas, las voy a extrañar.
España. Me sentí incomunicado por varios días en La sierra de Cuenca, en España, donde acompaño a la Ruta Quetzal BBVA 2008, con más de 300 chicos menores de 18 años y de 52 nacionalidades distintas que participàn en esta aventura educativa por Iberoàmerica y España.
Subí como pude, y baje que fue. Lo peor fue descender por el impresionante Calar del Mundo, un cerro extremadamente duro por la peligrosidad del terreno, las rocas, los arboles y una zona sordìda, vamos el calor es insoportable.
Termine con una rodilla mala, cansado y casi enfermo hasta que llegué a Giles, una pequeña población donde, como en toda España, había un bar.
Una cerveza y un bocadillo de jamón serrano y queso. ¿SE PUEDE PEDIR MÁS?
Después caí en el silencio, ni una sola computadora en kilómetros, estaba aislado. Pero hace un día sali. Y ya estoy en Toledo, un pueblo hermoso. Pero ya les contare más.